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  STRESS LABORAL: EL MAL DEL TERCER MILENIO.  


Revista IDEA.
Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina.
Marzo - Abril del 2001.
Autoras: Lic. Sarina Borchex de Marqués y
Lic. Marcela Dal Verme.
 
 

El stress laboral es un mal que afecta seriamente a muchas organizaciones en la actualidad. Lo padecen sus integrantes, pero sus consecuencias suelen impactar directamente sobre los resultados económicos de una compañía.

El principal problema es que no siempre se identifica a este mal con claridad, a menudo se lo confunde con otros malestares y, por lo tanto, se demora en encontrar la solución. Dos especialistas en el tema, las psicólogas Marcela Dal Verme y Sarina Borchex, directoras de Gea Psicología para Empresas, quienes fueron responsables de encarar un estudio sobre el stress laboral en el Poder Judicial y que el mes pasado abordaron el tema en el seminario de Comunicación Interna organizado por IDEA, comentan las características de esta enfermedad, las formas de detectarla y prevenirla.


Uno de los principales enemigos de la salud de los seres humanos, en la actualidad, no se encuentra tanto entre las epidemias como en sus propios hábitos y comportamientos. Borchex, precisamente, identifica como orígenes del llamado stress laboral, las que ella denomina "formas vida insanas" y advierte que, en la actualidad, los sistemas laborales y sus instituciones se han deshumanizado, perdiendo de vista el objetivo de su razón de ser: el hombre y su bienestar. En su opinión, el establecimiento de estrategias destinadas a hacer frente a los diversos aspectos de la salud laboral en su conjunto, se revela como algo imprescindible para mejorar la calidad de vida de las personas.

Dal Verme, por su parte, citando a un estudioso del tema, A. Orlandini, dice: "Tan subestimadas como cuantiosas suelen ser las pérdidas que el stress causa a la economía de una sociedad. Independientemente de preguntarnos por qué todos hablamos de stress pero nadie toma medidas con respecto a esto ni desde lo individual ni desde lo laboral, cualquier acción que propongamos como solución tendría que ver con la prevención del stress. El stress es una enfermedad instalada, pero hay actividades de prevención, sobre todo en lo que se refiere al ámbito laboral, que son absolutamente imprescindibles para no llegar al extremo de tener que curar la enfermedad".

Ambas profesionales recuerdan que la Organización Mundial de la Salud mencionó que la enfermedad del milenio, privilegiada y más expandida, iba a ser la depresión, algo que está muy relacionado con el stress. "Y así como pensamos que el stress es inevitable para la vida y que nos acompaña desde siempre, también es importante lograr un nivel deseable y adecuado de stress, como para poder vivir ecológicamente, es decir, lograr un equilibrio. Yo siempre menciono un ejemplo: el stress es como una cuerda de violín, si está demasiado floja (una vida sin nada de stress) no emite ningún sonido; una cuerda demasiado tensa (una vida muy estresada) corre el riesgo de quebrarse. En cambio, una cuerda bien estirada puede llegar a emitir sonidos maravillosos", argumenta Borchex.

¿Qué es el stress?

Dal Verme comenta que originalmente fue llamado Síndrome General de Adaptación, pero desde hace aproximadamente cincuenta años la denominación stress define el impacto que un exceso de estímulo interno o externo produce en la persona integralmente, al que responde la totalidad del organismo. Se trata de una situación que el aparato psíquico no puede absorber, que se registra como malestar y pone en acción una respuesta defensiva para intentar adaptarse, pero no lo logra. Y es entonces cuando aparecen los síntomas.

Ambas profesionales coinciden en que un paso previo al stress es el Síndrome de Fatiga Crónica, que puede ser provocado por diversos factores. Dal Verme explica que una de esas causas puede ser un inadecuado manejo del tiempo. "Tomar al tiempo como aliado y ordenador, sería una forma de evitar el stress, mientras que tomarlo como tirano y exigente es una forma de provocarlo", advierte. Otro elemento que contribuye al desarrollo de este malestar es la tecnología y su utilización como recurso aliado o como recurso enloquecedor. Y aclara que cuando habla de tecnología se refiere tanto a la máquina como a la PC, es decir, desde lo más simple hasta lo más complejo.

Un factor que lamentablemente hoy en día está muy de moda es la inestabilidad laboral, a veces ocasionada por la reingeniería que encaran muchas empresas, que abarca desde la reubicación de personas en diferentes sectores o países hasta los movimientos laborales en grandes traslados. Junto a esto están también las desvinculaciones. "Además del cambio de cultura laboral -apunta Dal Verme- impactan en la gente las fusiones, los desarraigos, la sobreexigencia de excelencia y, uno de los últimos factores que han aparecido: el teletrabajo. El teletrabajo produce tensión por el aislamiento de quedarse en casa, en lugar de la red social que existe cuando se va a trabajar".

¿Cómo reconoce una persona si está estresada o, al menos, si tiene síntomas de los que llaman Síndrome de Fatiga Crónica? Borchex explica que el SFC se manifiesta con distintos síntomas que, agrupados de diferentes maneras, brindan la posibilidad de detectarlo: escalofríos, estremecimientos, fiebre, anginas, estados de disfonía, ganglios inflamados, dolor o debilidad muscular, fatiga extrema, jaquecas, dolores articulares, síntomas psicofísicos (pérdida de memoria, confusión perturbaciones visuales), trastornos del sueño o adicciones. "En caso de que cuatro o cinco de estos síntomas aparezcan agrupados y que el padecimiento dure alrededor de seis meses, es decir, que no ocurra en forma episódica, se estará frente a un Síndrome de Fatiga Crónico ya instalado", advierte.

Borchex aclara que el SFC es un precedente del stress. "En términos de medición cuantitativa, uno lo podría tomar también como un estado de stress por agotamiento, pero no en grado máximo en virtud de los síntomas mencionados. Porque cuando el stress está instalado, los síntomas son de compromiso máximo: cardiopatías, hipertensión, accidentes cerebro vasculares, problemas severos de piel que no tienen posibilidad de remisión a pesar de los tratamientos, el ataque de pánico, fobias, etcétera".

Dal Verme y Borchex coinciden en que la única forma de evitar el stress es a través de la prevención. Específicamente, en lo que se refiere al stress laboral aconsejan que, después de un diagnóstico situacional, "realizar capacitación a través de jornadas y talleres de entrenamiento, que llamamos coping style y se refiere al modo en que un individuo se organiza para enfrentar las tensiones", indican.

Ambas profesionales dicen que otra de las acciones a encarar consiste en la creación de lo llaman RAS (Red de Agentes de Salud), que definen como aliados estratégicos del área de Recursos Humanos de una organización, que actúan detectando conflictos y promoviendo salud. Esta red se conforma con empleados, designados por sus propios pares o con personajes reconocidos y respetables, que tienen condiciones para poder escuchar y que son perceptivos. Ellos van a tener que estar alertas, para detectar las situaciones conflictivas y llevarlas a Recursos Humanos para su resolución.

En este andamiaje de contención cobra relevancia la figura de los Facilitadores Internos de Comunicación, que existen en algunas empresas, que en general son personas que pueden comunicar bien en su sector y, a la vez, captar las dificultades emotivas que puedan ir surgiendo en el grupo. Hay que tener en cuenta que si los síntomas de esta enfermedad son detectados precozmente, el individuo y la organización se evitan costos que pueden llegar a ser cuantiosos.


¿Qué puede originar stress?

• El tiempo: como aliado y ordenador o como tirano y exigente.
• La tecnología: como recurso aliado o como recurso enloquecedor.
• La inestabilidad laboral: la llamada "reingeniería", los traslados.
• Los cambios de cultura: fusiones, desarraigo por traslados,    anonimato corporativo, sobreexigencia de excelencia, teletrabajo.



¿Está usted "fundido"?

Cuando una persona entra en estado de "burn out" (fundido), manifiesta síntomas mucho más severos que durante el SFC.
Esto, generalmente, se origina en la sobreexigencia de excelencia. Se da especialmente en aquellos individuos con alto nivel de ideales y en líderes con numerosos objetivos y que, a su vez, no admiten sus propios límites. Los síntomas que revelan este estado son:

• Agotamiento psicológico.
• Estados de confusión.
• Alteraciones psicosomáticas de alto riesgo:
 — Cardiopatías.
 — Accidentes cerebro vasculares.
 — Cuadros respiratorios agudos.
 — Ataque de pánico.
 — Enfermedades en la piel.



Síndrome de Fatiga Crónica

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es considerado un antecedente muy cercano al stress y se manifiesta con la serie de trastornos que aquí se enumera. Si alguno de estos síntomas, en vez de ser episodios aislados, persisten por más de seis meses, se considera que puede deberse a un SFC.

• Escalofríos, estremecimiento, fiebre intermitente.
• Padecimientos de garganta: anginas, disfonías.
• Inflamación de ganglios.
• Dolor o debilidad muscular.
• Fatiga extrema.
• Jaquecas.
• Dolores articulares (sin inflamación ni hinchazón).
• Síntomas psicofísicos: pérdida de memoria, confusión, perturbaciones   visuales.
• Trastornos del sueño.
• Adicciones.